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miércoles, 1 de julio de 2009

Pues a mi me gusta!!! - 3.2 - ¿Qué les pasa a los hombres?: La película en sí misma considerada

SUPER SPOILER ALERT - A partir de aquí destriparemos una película que no se estrenará en España hasta septiembre, y que he podido ver porque.... un amigo me ha traído una copia en DVD desde EEUU (ejem). Así que he avisado....







Como decíamos, "¿Qué les pasa a los hombres?" está basada en un libro de autoayuda, titulado en España "¿De verdad está tan loco por tí?", traducción aproximada de "He´s not that into you". Merece la pena que describamos el origen de este título: el co-autor Greg Behrendt (de hecho el principal autor; Liz Tuccillo actúa como simple contrapunto) trabajaba como consultor en "Sexo en Nueva York" (serie que también tiene bastante de chick flick pese a su aparente "feminismo de tercera ola") cuando en una escena escribió esta frase para que uno de los personajes masculinos explicara a Miranda que el hombre con el que salía no estaba enviándole mensajes cruzados: simplemente no estaba tan interesado en ella (que sería la traducción más fiel del original). Partiendo de esta frase, el redactor del libro (hablamos de un libro de autoayuda: llamarlo "autor" o "escritor" parece un poco fuera de lugar) intenta explicar a sus potenciales lectoras que cuando un hombre no muestra inequívocamente su interés en una relación con ellas, no existe tal interés. Su tesis es que los hombres, en general, saben lo que quieren y no tienen un especial miedo al compromiso: a lo que tienen pánico es a decirle a una mujer que no están interesados en comprometerse
con ella. O sea, que la cobardía masculina existe, pero no exactamente como la pintan las chick flick (o sea, como oligofrenia emocional masculina, con perdón de los oligofrénicos). Por lo tanto, no hay que interpretar las señales: si un hombre no expresa claramente su interés por una mujer, es que ese interés no existe y simplemente no se atreve a decirlo, y prefiere no contestar las llamadas, mentir, y demás canalladas que se asocian habitualmente a la natural iniquidad masculina del siglo XXI. Por resumir, la respuesta a la pregunta "¿Qué les pasa a los hombres?" sería "Que no les gustas y no se atreven a decírtelo".

Esto es un torpedo en la línea de flotación de las chick flick y las comedias románticas. Todas ellas se basan en la suposición de que los hombre se
hacen los difíciles para comprometerse porque... son hombres. Pero tras un tira y afloja, unas llantinas y con la ayuda de tus amigas, terminan en el altar. Porque te quieren. Entonces, si llegamos a la conclusión de que los hombres o bien te quieren , lo dicen y se casan contigo sin más drama, o bien no te quieren y por eso no te lo dicen... pues las chick flick tendrían que pasar a ser cortometrajes o acabar mal. Y la primera opción es la más plausible en este caso...

¿Qué hacemos con esto? ¿Como conjuramos el peligro?, que nos jugamos mucha pasta fácil... Pues compramos el libro y nos basamos en él para hacer una película que diga exactamente lo contrario. No quiero ser dramático con esto, pues los autores han colaborado encantados y tampoco es que se hayan cargado "El animal moribundo" de Roth (esa fue la Coixet), pero nos hallamos ante una de las adaptaciones menos fieles de la historia, y no porque se hayan utilizado libérrimamente los consejos y casos "reales" que se cuentan en el libro para elaborar una trama convencional (solución original de cómo adaptar un libro de autoayuda, por otro lado), sino porque se utiliza para llegar a conclusiones opuestas a las del original.

Al lío. Baltimore, EEUU: tres amigas trabajan juntas (nunca se nos dice en qué; sabemos que están en una oficina). Son Jennifer Connelly, Jennifer Aniston y Ginnifer Goodwin. La primera está casada con Bradley Cooper; la segunda tiene una relación desde hace años con Ben Affleck que éste se niega a legalizar; y la tercera sigue en el
dating game con poca suerte, pues los hombres que le gustan, como Kevin Connolly, no le llaman tras la primera cita.

Kevin Connolly tiene un amigo, Justin Long, que dirige un bar y ejerce de
womanizer sin coartadas ni engaños. Cuando la Goodwin llega a su bar esperando hacerse la encontradiza con Connolly, Long la conoce y, viendo sus dificultades con los hombres, la "adopta", enseñándole a partir de ese momento a reconocer las señales de que un tío no está por tí (actuando como alter ego del autor en cierto sentido).

Connolly también tiene una amiga con derecho a roce (aunque poco roce), Scarlett Johansson. Esta se encuentra con Cooper en un supermercado y, tras las rituales reticencias de hombre casado, comenzan una aventura.

Finalmente, la Aniston, tras llegar a la conclusión de que Affleck no se va a casar con ella nunca, lo deja, pese a reconocer que es una pareja maravillosa.

(Nota: este es un código chick flick bastante habitual. Hay dos tipos de "Hombres que no quieren casarse": el tipo 1, que engaña a su novia, la trata como basura y claramente la tiene para el polvo ocasional si no aparece algo mejor, y el tipo 2, que es fiel, atento, colabora en las tareas del hogar pero no quiere casarse. Si al tipo 2 lo llamaran "hombre que no quiere tener hijos" todo estaría mucho más claro, pero debe ser un tabú de Hollywood o algo así)

También hay otra
subplot protagonizada por Drew Barrymorre, pero sólo sirve para comprobar que, asombrosamente, la Barrymorre es cada día peor actriz (tiene mérito, el listón está muy bajo) Corramos un tupido velo.

El desarrollo de las tramas no tiene demasiadas sorpresas: si acaso la confesión espontánea de Cooper de su infidelidad sin motivo aparente (más allá de su debilidad) y el retrato curiosamente amable del personaje de Long (un picaflor honesto y sin complejos que no engaña a nadie). Pero las sorpresas vienen con el (aparente) desenlace:

La Goodwin, como es lógico en un personaje que parece el retrato robot de las amantes del chick flick (de hecho, utiliza como guía amorosa "Una maravilla con clase" (1985, Howard Deutch), que es un cruce entre chick flick y comedia-adolescente-de-John-Hughes), comienza a ver señales por todas partes en su relación con Long, y pese a las evidencias en contra (como coqueteos descarados con otras mujeres) literalmente se le tira encima. Obviamente, él escapa y comprueba estupefacto que todo lo que le ha dicho a la Goodwin ha pasado de oreja a oreja sin escala intermedia y que como ella le espeta que como cree en el amor, al final lo encontrará por mucho que por el camino haga la imbécil, y en cambio como él no cree en el amor (¿?¿?¿) terminará solo.

Esta escena, bastante desagradable de ver para los que nos afecta la verguenza ajena, sería el perfecto colofón para la historia de esta chica que no es mala persona, pero le han metido en la cabeza demasiados pajaritos. Pero es que después de esto, varias escenas que si fueran en blanco y negro y habladas en ruso no parecerían más pegote hacen que Long se dé cuenta de que la quiere, deje de dormir y comer por ella y finalmente suplique su perdón y la preñe casi de inmediato (que el reloj biológico avanza). O sea, no un pajarito, un pajarraco.

En cuanto al resto de las tramas, algo similar: la Connelly deja a su marido, pero no porque la engañe, sino porque !!fuma a escondias!! (vale, tal y como está narrado tiene cierta lógica, pero no deja de tener coña); la Aniston, tras convivir unos días con sus cuñados y compararlos con Affleck (que !friega platos!, !!cuelga cuadros!!, !!!está mucho más cachondo que sus cuñados!!!) decide transigir y volver con él, aunque ello signifique renunciar al matrimonio (recordad: =hijos) Una decisión difícil, pero tan madura como intolerable en una chick flick (que transijan ellos, el mundo debe ser poblado!!!!), que obviamente es solucionado con otro pegote de calaña similar al anterior en el que Affleck cae de la burra porque sí y se casan, vaya si se casan. Finalmente, Johansson decide dar una oportunidad a Connolly y este tarda dos días en comprar una casa tamaño familia numerosa y proponerle matrimonio, pero ella decide renunciar a "todo con lo que cualquier chica sueña" (toma ya!!!) porque en el fondo no le quiere. Y termina sola (porque Scarlett es demasiado
hot como para terminar casada en este género. Las chicas sexualmente agresivas siempre terminan solas)

Como vemos, no hallamos ante una chick flick que lo es porque se le han pegado diez minutos finales que parecen sacados de otra película. ¿Ha existido remontaje por parte de la productora? Sinceramente, no lo creo. Tanto Kwapis como Behrendt llevan demasiado tiempo trabajando en este género como para saber que los finales
lógicos que hemos descrito no son aceptables. Por lo tanto, se puede asumir que han filmado y escrito la chapuza de manera tan grosera a propósito. Si seguimos elucubrando, se podría pensar que lo han hecho para reirse de su público objetivo, de su falta de criterio, de sus inmensas tragaderas para todo lo que contribuya a un final feliz que le haga pensar que para ellas también habrá un final feliz. Que, en el fondo, esta sí que es la chick flick que acabará con todas las chick flicks.

Bien, espero haber demostrado con este coñazo que se puede escribir una crítica sesuda de
cualquier cosa. Si has llegado hasta aquí, mis felicitaciones y mi agradecimiento. Continuaremos con la película a la que nadie hizo caso del director que un año después hizo la película de la que todo el mundo hablaba, y todo eso con ochenta y tantos años. ¿Adivináis cual es?, y ¿adivináis cual me gusta más?

Pues a mi me gusta!!! - 3.1 - ¿Qué les pasa a los hombres?: Introducción



Ya he dicho en anteriores entradas que las rom-com van a tener un papel destacado en esta sección. En este caso vamos a examinar detenidamente una de las más recientes películas de este género, de hecho perteneciente a un sub-género más reciente y de un interés sociológico colosal: las chick-flick.

El género chick-flick se puede entender de manera amplia o precisa. En cuanto a la manera amplia, aquí hay una lista de películas chick-flick que engloba prácticamente todas las películas de los últimos veinte años cuyo nombre más destacado en el cartel es femenino. Es un criterior, pero me parece un poco vago. También se puede (y se suele) decir que son películas "dirigidas a un público femenino". Vale. ¿Y eso qué significa? ¿Se prohibe la entradan de los hombres al cine? ¿Se anuncian principalmente en los servicios de señoras?. Si lo que se quiere decir es que son películas que son vistas mayoritariamente por mujeres, eso se podría aplicar a todo el género de comedia romántica y melodrama. Intentemos enumerar una serie de características de este sub-género:

1.- La película debe estar protagonizada por una (o varias) mujeres. El personaje femenino debe ser el centro de la trama y su parte "activa", es decir, debe tomar decisiones que hagan avanzar la misma.

2.- Debe existir una mezcla de géneros, habitualmente comedia y melodrama. Lo más habitual es que la película comience en un tono ligero para posteriormente deslizarse hacia lo lacrimógeno (dicho sea sin intención peyorativa: a mí me encanta llorar en el cine)

3.- La película debe ser "relationship-based" ( me encantan estos palabros yankis): es decir, la trama debe versar principalmente sobre el nacimiento-evolución-fin de una o varias relaciones, bien sean sentimentales o de amistad (vale, en el fondo TODAS las películas van sobre relaciones humanas, pero estaréis conmigo en que no tienen la misma relevancia en "La jungla 4.0" que en "Tomates verdes fritos")

4.- El enfoque es principalmente post-feminista en su sentido más básico y reductor: es decir, las(s) protagonista(s) será una mujer independiente, con una carrera profesional, pero que lucha por tener un compromiso sentimental estable. De hecho, el eslogan de las mayoría de estas películas podría ser "en busca del compromiso masculino".

De acuerdo con estas premisas, la lista se estrecha considerablemente. Las películas fundacionales de este género son "Eternamente amigas" (1988, Garry Marshall) y "Magnolias de acero" (1989, Herbert Ross), que tienen en común su condición de sleepers en taquilla y la abrumadora superioridad de las espectadoras femeninas sobre los espectadores masculinos. Este, como otros muchos, es un género construido por motivos comerciales: "si hacemos películas con ciertas características, nos costará poco dinero y ganaremos mucho". Posteriormente, dos mega éxitos como "Pretty Woman (1990, Garry Marshall; ey, otra vez por aquí) y "Ghost" (1991, Jerry Zucker) , que sin ser chick flicks propiamente dichas comparten la característica 4 (ejemplos de compromiso masculino: un millonario que se casa con una puta porque ella quiere el cuento de hadas y un marido que vuelve de la muerte para estar con su mujer) demostraron el potencial tirón de este tipo de producciones.

Ejemplos posteriores son, sin ánimo de exhaustividad, "Tomates verdes fritos" (1992, Jon Avnet), "Donde reside el amor" (1995, Jocelyn Moorehouse), "Esperando un respiro" (1995, Forest Whitaker), "El diario de Bridget Jones" (2001, Sharon Maguire) y su secuela, "El diario de Bridget Jones: Sobreviviré" (Beeban Kidron, 2004), "El clan Ya-Ya"(Callie Khouri, 2002), "Uno para todas" (2005, Ken Kwapis) o "27 vestidos" (2008, Anne Fletcher).

Como podrá comprobar el interesado por el tema, casi todas estas películas son adaptaciones de libros de éxito (en muchos casos de inesperado éxito). Y también lo es la película que vamos a examinar después de esta agotadora (pero espero que útil) introducción: "¿Qué les pasa a los hombres?" (2009, Ken Kwapis)


La novedad es que en este caso el libro en el que está basado "QPH" es un libro de autoayuda. Y no sólo eso: es un libro de autoayuda dirigido a las mujeres que han visto demasiadas chick flicks y están dispuestas a aguantar carros y carretas porque los hombres, al final de la peli, se dan cuenta de que las quieren y se casan con ellas. Y las ayuda diciendo que todo eso son chorradas y que si un hombre está interesado en ellas, lo mostrará a las claras, y si no, es que no vale la pena.


Y eso lo coge Hollywood y hace con él una chick-flick. Y una de libro de texto. ¿Y como lo hace? Pues haciendo trampas, por supuesto.

Continuará...



miércoles, 24 de junio de 2009

Pues a mi me gusta!!! - 2.- Jungla de cristal: La venganza

Con el género de acción ha ocurrido algo gracioso: la crítica parece haber pasado sin solución de continuidad de detestarlo a añorarlo. Parece que en algún momento todos se fueron a la cama despreciando al Governator y todo lo que representaba y al día siguiente se despertaron echando de menos a McTiernan, Donner... qué digo, hasta al primer Renny Harlin!!! Puede que en el fondo a gran parte de esos críticos les divirtieran esas películas pero les diera verguenza decirlo mientras estuvieran de moda, pero ahora que el género agoniza les parece seguro y hasta avant la garde. O puede que fueran los marcianos.

Sea como fuere, hoy en día no está mal visto alabar "Jungla de Cristal", lo que me parece bien, obviamente. De hecho, tengo un especial cariño a esa película, dado que las tres primeras películas que fui a ver con mis amigos (es decir, sin mis padres/abuelos/etc) fueron "Arma letal", "Robocop" y la primera Jungla. Con esos principios, ¿a quién puede extrañar mi cariño por el cine de acción?
Pero de lo que trata esta sección no es de dar cera/pulir cera a películas con un cierto grado de reconocimiento, sino todo lo contrario, por lo que dedicaré esta entrada a defender que la mejor película de la saga es la tercera: "Die Hard: With a vengeance" (Pequeña digresión: !qué difíciles de traducir son los títulos de esta tetralogía¡. Lo más cercano a la traducción literal que se me ocurre sería "Difícil de matar", "Difícil de matar 2: más difícil de matar", "Difícil de matar: A lo bestia" y "Vive libre o muere (difícilmente)". En serio, dicen eso. O sea que estaremos de acuerdo que en este caso el Traductor Loco tenía razón)

"Jungla de cristal: La venganza" (a partir de ahora, la Jungla 3) marcó el regreso a la franquicia de John McTiernan después de siete años, aunque con un solo film entre medias, la simpática "La jungla 2" de Renny Harlin. Algún crítico incluso aventuró que esta vuelta significaba un castigo del estudio por el estruendoso fracaso comercial de "El último gran héroe" (película que algún día pasará por aquí, vaya que sí). O sea, que si mañana dirijo una película que hace perder millones de $ a mis productores, estos optarán por no partirme las piernas, sino encargarme otra película que cueste millones de $ para que aprenda. Vale. En cualquier caso, se optó por rescatar únicamente a Bruce Willis de los actores de las anteriores películas y rodearlo de un reparto repleto de secundarios familiares para los seguidores del cine de los noventa, como Graham Greene o Collen Camp, y de dos incorporaciones de impacto: Samuel L. Jackson, recién salido de "Pulp fiction", como Zeus Carver, el involuntario compañero de aventuras de McLane, y Jeremy Irons como Simon Gruber, el villano de la función. Esta renovación no se quedó en el reparto, sino que el personaje de John McLane presentó una importante renovación. Del amante marido y padre de las dos primeras, cuya única preocupación es el bienestar de su familia, pasamos al divorciado borracho y de vuelta de todo, como se muestra en la ejemplar primera escena (ejemplar por como se presenta un protagonista, una situación de partida y unos personajes secundarios en cuestión de minutos, narrando con el diálogo, los encuadres, los gestos de los actores algo que otro director hubiera necesitado cinco minutos de metraje y un cartelito de "Dos años después" para narrar). McLane es ahora perseguido por su pasado, pues un terrorista que ha colocado bombas por toda Nueva York exige que protagonice una peligrosa gymkana por toda la ciudad, cuya primera prueba es que se pasee por Harlem vestido únicamente con un cartel que dice "Odio a los negros".


Evidentemente, como ya sabemos que la Jungla es un género codificado en sí mismo, los terroristas nunca son terroristas sino ladrones, con un plan para robar la Reserva Federal utilizando el puteo de McLane como cortina de humo (literalmente); lo que no esperan es que McLane les chafe el plan (¿de veras?, o sea, eres un Maestro del Crimen que planeas durante años tu Golpe Definitivo... ¿y quieres que McLane esté en tu hemisferio cuando lo hagas? Mal karma). En fin, quien busque realismo que siga buscando, esto es diversión de la buena. Y, atención, tiene un SUBTEXTO impresionante (y en este momento es cuando los colegas que están leyendo esto y han sufrido mis idas de olla ponen los ojos en blanco): John McLane es EL MALO DE LA PELÍCULA.

No, no he fumado nada y tampoco te voy a dar. En la película, Simon Gruber (Irons) quiere robar las reservas de oro del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, unos 140.ooo millones de dólares de nada. Además de asegurar la jubilación, este robo causaría el inmediato desplome de la economía mundial (como lo de ahora, pero fast forward), acabando de un plumazo con el sistema capitalista. Ergo, Simon no es un ladrón, es un revolucionario. En cuanto a McLane, además de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, es un reaccionario, como muestra su comentario en una de las escenas de la película ("-Quien es el 42º presidente de EEUU? - Hillary Clinton!!"), además del salvajismo mostrado a lo largo de la película (mata en pantalla a 13 personas, una de ellas mientras se rendía, mientras que la banda de Gruber sólo mata a 2, siendo además reprendidos por ello los asesinos. Datos aquí: efectivamente, existe una web dedicada a contar los muertos de las pelis de acción. Adoro Internet). Por lo tanto, tenemos a un revolucionario que pretende dar un golpe lo más incruento posible para destruir la economía capitalista enfrentado a un oficial del orden fascistoide, borrachín y aficionado a disparar primero y destripar después... de nuevo, ¿quién es el malo?

Por supuesto, todo esto pueden ser desvaríos, pero cosas más raras se han escrito sobre otras películas más artísticas sin que nadie haya pestañeado, así que reclamo mi derecho a la interpretación libre de los blockbusters. En cualquier caso, esta es una película de la que se disfruta cada visionado y que hace desear que McLane solucione sus problemas legales y siga haciendo películas (preferentemente en el lugar de McG o Michael Bay, que es tan simpático como personaje cómico como horripilante dirigiendo escenas de acción). Yippie ki-yay, motherfuckers.

Pues a mí me gusta!!! - 1.- Love actually

Iniciamos este blog, en el que hablaremos principalmente de cine, televisión, cómics, música y el resto de cosas que hacen la vida interesante (o sea, furbo y drojas) con una sección que pretendo que tenga continuidad porque me permitirá desahogarme en condiciones (y esa es una de las principales razones por las que se escribe un blog).



"Pues a mi me gusta!!!" presentará películas a reivindicar, pero desde una óptica diferente a lo habitual en este tipo de reivindicaciones. Es mejor definirlo desde una óptica negativa: NO voy a hablar de películas comunmente valoradas y estimadas (p.e., claro que me gusta Clint Eastwood, pero este no es su lugar); tampoco voy a hablar de desconocidas películas procedentes de países que no sabemos situar en el mapa (y a ese que ha esbozado una sonrisa de suficiencia que me situe en el mapa la República de Kiribati, por listillo), puesto que existen foros en Internet que pueden y saben llenar ese hueco mucho mejor de lo que yo podría hacerlo; y por esa misma razón tampoco voy a dedicarme a lo que desde el inimitable blog de Vicisitud y sordidez llaman cine colonoscópico, ya que parece que hoy en día se gastan más bits en defender a Joe D´Amato y Jess Franco que en recordar a Ingmar Bergman o a Preston Sturges (y me parece bien: necesitan hasta el último de esos bits...)

Entonces, dirá el paciente lector, de que c%&$ vas a hablar? Pues de películas que todo el mundo conoce pero que a nadie le gustan. Por supuesto, a nadie salvo a mí. El gran Tomás Fernández Valentí (esto sí que es un blog y no lo que estás leyendo) comentaba en una entrevista hace años que le gustaría que alguien reivindicara el cine de, pongamos, Michael Bay ofreciendo análisis y argumentos para revitalizar la crítica cinematográfica (al menos eso entendí...). La cuestión es que hoy en día está bastante mejor visto reivindicar las películas de Asylum y hasta "Manos: Hands of Fate" que cualquier peli de Jason Statham o Hugh Grant. Y eso no puede ser.

Para el atento lector estos dos nombres son una pista de por donde irán los tiros: efectivamente, el cine de acción y la comedia romántica camparán por sus respetos en esta sección. Sé que el cine fantástico y de terror también tienen bastante que rescatar, pero para eso está Fangoria y similares analizando por qué es mejor Jason VII que Jason V (sí, analizan, muerte a muerte, y puedo asegurar que es mucho más divertido que ver la película en sí) o cual es el mejor desmembramiento de Saw y secuelas.

Basta de prolegómenos. Para abrir esta sección, qué mejor que una película que ningún crítico con autoestima podría tomar en serio: "Love actually"


A mí me gusta "Love actually". Es más, la he visto varias veces y me sigue gustando. He visto la media hora de escenas eliminadas y creo que la mejoran, y estoy convencido que si las hubieran mantenido tendríamos en nuestras manos la rom-com definitiva: tres horas de gente guapísima enamorándose, sufriendo, llorando y terminando felices para siempre jamás. Con niños. Y nieve. Y canciones navideñas. Y "God only knows" sonando antes de los títulos de crédito.

O sea, la automática destrucción de la reputación de cualquiera que admitiese que le había gustado.

Veamos: antes de entrar en el análisis de la película en sí, cabe una reflexión sobre el por qué de la pésima reputación de la comedia romántica. ¿Se han estrenado malas, muy malas, espantosas películas de este género? Claro que sí. Muchas. Y el género que pueda lanzar la primera piedra que lo haga. Comedia, drama, thriller, terror, etc, etc. O sea que no va a ser esto. Otra razón podría ser que nos hallamos ante un género altamente codificado, que no quiere decir que sólo se emita en el Plus, sino que tiene muchas reglas que deben cumplirse. En el caso de la comedia romántica los protagonistas deben ser guapos, pero no avasalladoramente guapos; debe haber una estructura en tres partes (chico conoce chica / mundo se interpone entre chico y chica / mundo es destruído si es menester para que chico y chica acaben juntos); existe un rango determinado de secundarios (amigo nerd/ligón/vituperable del chico; amiga cínica/pava/bonachona de la chica); los padres son opcionales, aunque si hay un ganador/a de un Oscar con necesidad de un cheque se hace sitio; los niños son bienvenidos; el/la rival deben ser más mezquinos/superficiales/sosos que el/la protagonista, pero también deben tener su corazoncito... y, sobre todo, parafraseando a esa otra lista de obligaciones escrita en piedra, todas estas reglas se resumen en dos: todo el mundo es bueno y todo debe acabar bien.

Creo que en estas dos reglas se resume lo que la gente odia de las comedias románticas: su previsibilidad y su creencia en la bondad de la raza humana. Y me atrevería a afirmar que sobre todo es la segunda, pues previsibles son la mayoría de las películas. Así que llegamos a una primera conclusión: la mala reputación de las rom-com procede de su creencia en la bondad de la humanidad. Y no es moco de pavo, la verdad. Basta con el simple gesto de encender un televisor en cualquier lugar del mundo a cualquier hora y en cinco minutos tendrás suficientes razones para negar la bondad y hasta el derecho a la existencia de la humanidad. Pero reflexionemos un minuto: ¿de verdad es todo tan malo? ¿No hay nada que se salve? ¿No conoces ninguna buena persona? ¿No ves "Pocoyó"? Pues eso, que hay de todo en todas partes, y las comedias románticas eligen mostrar la cara más amable.

En este sentido, "Love actually" es ejemplarmente honesta (NOTA: aquí comenza la etapa-SPOILER del post, así que recomiendo a quien no haya visto la película que la vea inmediatamente para luego seguir leyendo)



(No digáis que no avisé)



(¿Ya?, vale, seguimos)



Comienza con una secuencia que muestra la zona de llegadas de un aeropuerto mientras una voz en off dice que, cada vez que duda de la bondad de la raza humana, conduce hasta un aeropuerto para ver los reencuentros de la gente: padres e hijos, maridos y mujeres, viejos amigos... todos abrazándose, llorando, riendo... vamos, amol por todas partes. Y, citando la canción de la banda sonora de "Cuatro bodas y un funeral", dice "Y es que el amor, de hecho, está en todas partes" ("Love, actually, is all around"). Toda una declaración de intenciones.

Y la película va de eso, de amor. Amor inesperado, amor correspondido, amor imposible, primer amos, amor truncado, amor traicionado, amor fraternal, amor carnal, amor pornográfico (aunque no demasiado), amor hasta en la sopa. Dado que tenemos nueve historias, el director se permite fallar parcialmente una de las reglas de titanio: no todas las historias acaban bien. Aunque, para compensar estas amarguras y el resto de finales tristes de la historia del cine tenemos la historia del paleto inglés que no se come una rosca y decide emigrar al Medio Oeste americano...!!! en busca de sexo!!!. Lo que allí encuentra hay que verlo para creerlo (o sea, para no creerlo), pero todo espectador masculino que no haya tenido una fantasía similar a los catorce años miente, y sabe que miente.

Como todo film similar, no todas las historias tienen el mismo nivel: a mí, particularmente, me chirría la historia del Presidente (la política no tiene sitio en una comedia romántica si no tienes a Aaron Sorkin para que te la escriba) y la historia de los figurantes porno me deja frío, pero el resto de historias oscilan entre lo tierno y lo conmovedor. Bill Nighy se gana su actual estatus de secundario cheque de oro en Hollywood con ese viejo cock rocker que todo lo desprecia y que sólo ama a su manager porque es el único que ha creído en él; Colin Firth demuestra por qué es el marido perfecto para todas las británicas de bien; Andrew Lincoln realiza ante Keira Knightley el gesto que todos los geeks hubiéramos querido hacer ante nuestra adolescente musa. Y luego está Liam Neeson.

Liam Neeson es un hombre. Y el resto del mundo no. Que tamaño dechado de masculinidad, ejemplo a seguir por todos los que leímos alguna vez a Hemingway y nos lo creímos, aparezca en una película como esta es ya un hecho de interés. Y la borda. Aquí debemos entrar en el peliagudo asunto de las escenas eliminadas. Se cortó por todas partes, pero lo que más se cortó fue la historia de este viudo destrozado que debe cuidar de su pequeño hijastro y ayudarle a conseguir su preadolescente amor. Y nada de lo que se cortó debió cortarse: una escena en particular es un ejemplo de comedia pura que rara vez se ve. El deprimido viudo Neeson recibe un papel de su progre hermana con direcciones de Internet donde puede encontrar desnudos de Claudia Schiffer, porque sabe que eso lo animará (sic). Con su hijo encerrado en su cuarto deprimido (luego veremos por qué), el lúbrico viudo comienza a buscar. Como no puede ser de otra manera para un neófito en estas lides lúdico-festivas, a los treinta segundos comienzan a saltar pop-ups de lo más explícito y guarro. En ese momento, suena el timbre de la puerta. Pánico. Tapo el ordenador con mi chaqueta para evitar el ridículo. Abro la puerta y quién es?. Pues el padre de mi fallecida esposa, por supuesto. Y quiere enseñarme webs de campos de golf. Y ve mi pantalla llena de ventanas con ofertas de bestialismo y demás. Y qué hago? Pues lo obvio: soborno a mi hijastro para que no rechiste cuando le eche la culpa. Y gracias a eso, mi hijastro me cuenta al fin la razón de su encierro, que no es la tristeza por la muerte de su madre: se ha enamorado, y ha convertido su cuarto en un altar de la comedia romántica para encontrar inspiración.

Esta película no tiene piel. Se autodestruye ante la menor muestra de cinismo. Y es comprensible que muchísma gente la encuentre risible y ridícula. Pero también -ay!- existen muchos que la adoran y no quieren, o no se atreven a admitirlo. Porque admitir que te gusta "Love actually" es desnudarte. Y ese miedo llega hasta la película: dos de las escenas eliminadas comienzan con un zoom sobre un poster de una organización tipo Oxfam que muestra escenas de miseria en Africa; el zoom literalmente penetra en el poster y nos muestra las personas que aparecen en la foto hablando, pero no sobre su miseria, sino hablando de amor. Si hubieran mantenido estas escenas se hubiera montado la de Dios. Y sin embargo puedes hacer una película que muestre que la culpa de la miseria en Africa es de su corrupta clase dirigente y no pasa nada, "es sólo una película".

Richard Curtis tiene fama de blando y tontorrón. Cualquiera que haya visto "La víbora negra" puede negar esta afirmación (y muchos que la hayan visto dirán "¿Cómo?¿Este tío escribió "Black adder"?"). Pero ha elegido pasear por el lado amable. Y eso, artísticamente, es mucho más arriesgado que pasear por el lado salvaje. Económicamente no, claro, y es lícito pensar que este hombre se ha vendido. Yo sólo puedo decir que escuchando sus comentarios sobre la película, y viendo la propia película, creo sinceramente que cree en lo que hace.

En fin, que espero haber convencido a alguien para que vea esta película, y sobre todo espero haber convencido a los que les gustó pero no se atrevían a decirlo. No tengáis miedo. Somos muchos.

Seguiremos. Con una venganza.